viernes, 23 de agosto de 2019

El Superman uruguayo se llama Anibal Lavandeira


El ultramaratonista Aníbal Lavandeira recientemente llegó en el puesto número 12 de la carrera non-stop Mi Mil´KiL de 500 km de Francia, siendo el primer y único latinoamericano en correrla. Quién es este hombre de familia, profesor y dueño de una papelería que desafía a la naturaleza para convertirse en el "Superman uruguayo".

Aníbal corre desde los ocho años, hombre de familia y de valores fuertes. Su padre le inculcó el amor por el deporte desde chico. Hoy su esposa y su hija son su apoyo incondicional. Lleva treinta años de casado y le brillan los ojos al hablar de su hija, la causa, es quien lo acompaña a correr y entrenar.

"¡Vocé é um extraterrestre, no é humano!", fue la exclamación que recibió a Aníbal Lavandeira  en medio de un furioso temporal de agua, granizo, viento, truenos, rayos y relámpagos, durante la Ultramaratón que se corrió por la arena de la costa atlántica de Rio Grande del Sur, desde la Barra del Chui al balneario brasileño Cassino. Fueron 230 kilómetros que 70 participantes debían recorrer en 60 horas, como máximo, para no quedar eliminados. El uruguayo le sacó tres horas y media al segundo, y casi cinco al tercero: un margen muy importante. Estamos hablando de  la ultramaratón más larga de la categoría, que contó con la participación de brasileños, argentinos, ecuatorianos, españoles y portugueses.

Aníbal Lavandeira es profesor de la ACJ y propietario de una papelería, escenario de vida que magnifica sus hazañas deportivas. "A cualquier uruguayo lo complica entrenar estas distancias, porque tenemos que salir a correr a la hora de dormir, todos todos trabajamos. Yo salgo de noche, a las 5.30 de la mañana estoy con un grupo de alumnos en la rambla, y le saco tiempo a la familia para correr de día los fines de semana. Hay extranjeros que son profesionales; en Cassino, el que fue 2° es un brasileño que ganó maratones en Europa y Australia."

No solo ha ganado algunas de las carreras más importantes del planeta sino que sumado a eso está el hecho de que nunca haber abandonado. No toma alcohol, no come azúcar, grasas y si es necesario para entrenar se ha ido hasta Piriapolis o Minas corriendo.

A los cincuenta años Anibal se encuentra en la plenitud de su carrera deportiva, a la pregunta de que desafíos vienen y si piensa en el retiro la respuesta es: "Lo mío es esto, yo siempre digo que voy a morir corriendo".


Fuente: Agencias

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