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miércoles, 6 de junio de 2018

Maduro, el "pacificador" - por María Celsa Rodríguez


Por María Celsa Rodríguez
Se anunció que el régimen de Maduro en el "proceso de pacificación" que ha diseñado como su última estrategia "buenística", irá  "liberando" a presos políticos en varias tandas. Sin embargo no es así, es tan solo una mentira a la que nos tiene acostumbrados. Algunos no son presos políticos, y "los liberados", "no contarán con una libertad plena, ya que no podrán rendir declaraciones a la prensa, ni utilizar redes sociales. Sus historias están bloqueadas, les está totalmente prohibido su salida del país y deben presentarse ante el Tribunal cada 30 días".

Alfredo Romero del Foro Penal de Venezuela, aclaró en su Twitter: "ATENTOS: 1) 3 mujeres fueron liberadas meses atrás y se encuentran incluidas en lista de 39 supuestas excarcelaciones dada a conocer por el Pdte del TSJ. 2) De la lista de 39 sólo 19 son #PresosPolíticos y sólo 16 se encuentran efectivamente presos. #Venezuela"

Luego en otro twits dijo: "que en total fueron 38 presos politicos los que hasta ahora fueron "excarcelados": Diecisiete (17) fueron del grupo del acto en Casa Amarilla del #1Junio y veintinuno (21) del grupo del acto 2 de Junio".

Las 40 excarcelaciones registrada el sábado por la Comisión de la Verdad fue elevada a 79 beneficiados con distintas medidas, pero cualquiera de ellos pueden nuevamente ser detenidos.

Luego el día 3 se agregó Roman Rojas, y Raúl Emilio Baduel.   Hay 12 detenidos que también tienen ya la orden de su excarcelación -desde hace meses- sin embargo las autoridades penitenciarias no hacen lugar a las mismas, se dice que es Maduro quien no lo permite. En total el números de presos es de 50 mujeres y 307 hombres, de los cuales 12 son menores y 58 tienen arresto domiciliario. Formalmente condenados son 23.

De acuerdo a la información recabada por el Observatorio venezolano de Prisiones, los detenidos se encuentran hacinados. El CICPC cuentan con dos calabozos para 40 detenidos pero alberga a casi 150 donde se turnan para dormir o descansar.

¿Qué hay detras de las excarcelaciones?

Un teatro montado para mostrarse abiertos al dialogo y que están haciendo cambios políticos tras la eleccion. Sin embargo la mentira muestra su máscara cuando "los liberados" tienen una libertad ambulatoria limitada, de metros, pero no libertad plena.

Maduro está haciendo tiempo, mientras desarticula la presión social de los hechos acontecidos en el Helicoide, y toma con fortaleza los hilos del poder para  construir una estabilidad alrededor suyo. Incluso con los militares a los que les hizo jurar lealtad. El gobierno está usando hacer tiempo con las herramientas que le da el Código penal para chantajear a los ciudadanos, manipulando su libertad a través del miedo.

Lo más terrible fue ver el estado en que fue "liberado" el Gral Ángel Vivas, quien fue torturado durante los meses que estuvo preso y que su estado encorvado deja en evidencia los efectos de la tortura en su columna vertebral. Vivas afirmó que se entregó el país a los tiranos gobernantes cubanos, los Castro, acusándolos "de haber derramado la sangre del pueblo venezolano". Su grito “muerte a la tiranía, viva la libertad” a la salida del penal, es una muestra que su espíritu de lucha no ha claudicado aún después de tanta violencia sobre su cuerpo.

Maduro dijo que quiere comenzar un proceso de “pacificación”. Justamente las personas que alteran la paz, que son más problemáticos, que están en contra de todos, que dominan con su arrogancia, que hacen daño sin culpa alguna, son los primeros en convertirse en "pacificadores" Por eso,  empezó por liberar a quienes estaban sometidos a torturas, bajo detenciones irregulares y sin juicio alguno.

Estas no son personas alzada en armas contra el gobierno, no llegaron a tener calidad de reos. Sus detenciones son tan irregulares que el gobierno debería incluso indemnizarlos. Pero sabemos que eso no pasará.

La Biblia dice: Bienaventurados los pacifistas. ¡Maduro algo se trae entre manos!
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María Celsa Rodríguez Mercado 
Directora de ChacoRealidades

Analista del Circulo Acton Chile

domingo, 28 de agosto de 2016

FARC, narcotráfico y el Foro de Sao Paulo


Las FARC es una organización terrorista comunista considerada como la banda narcotraficante más grande del mundo. Tiene contactos con la mayoría de los cárteles de la droga de toda América.

Produce, gestiona y transporta un alto porcentaje de la pasta de coca y cocaína que se trafica, vende y consume en Estados Unidos y en Europa. Es responsable además de una guerra contra la democracia colombiana que dura más de medio siglo y que se ha cobrado centenares de miles de vidas.

Sus inicios son los de otras guerrillas del subcontinente. Respondían a la lógica de la Guerra Fría como instrumento de la URSS y sus satélites europeos en su intento de repetir el gran éxito de Cuba en 1959.

Desde allí, consolidado el régimen castrista, se organizaron, entrenaron, financiaron y dirigieron guerrillas terroristas en prácticamente todos los países de la región. Las oleadas de terror dieron al traste con los regímenes frágiles y trajeron nuevas dictaduras militares.

Salvo en Colombia, donde tras décadas convulsas, la democracia aguantó. Con admirable tesón y valentía, con inaudito vigor y con inmenso sufrimiento por la barbarie de unos terroristas que eran jaleados como “guerrilla libertadora” por la izquierda latinoamericana y europea.

Colombia tuvo la desgracia de la explosión del consumo de cocaína en el mundo occidental que disparó el volumen de dinero y el poder del comercio ilegal. La guerrilla comunista y las redes de narcotráfico entraban así en simbiosis y la dama blanca, la droga capitalista, la cocaína, pasaba a ser la fuente inagotable de dinero en efectivo para comprar armas, poder y almas. Ahí estaban los ingresos clave para los grandes planes, no ya para los terroristas, sino para sus mentores en Cuba, ya antes de que se disolviera la URSS. Jose Maria Gimeno Borras

Con la cocaína se compraron voluntades en los aparatos del Estado en toda la región y fuera de ella, en organismos internacionales y en un inmenso y complejo entramado dedicado al lavado del dinero en todo el mundo. Políticos, financieros, empresarios, funcionarios de decenas de países integran una red cuyo control general solo tiene La Habana.

Ya en 1989 tuvo que pagar con su vida el general Arnaldo Ochoa los cálculos de Castro en la expansión del gran negociado de la plataforma mundial de la cocaína en el Caribe. Quince años después, bajo la bandera ideológica del Foro de São Paulo, la sonrisa de Hugo Chavez, una decena de gobiernos, el petróleo de Pedevesa, el socialismo del siglo XXI y siempre bajo el mando de los viejos Castro y el G2 en La Habana, era de los negocios más activos, lucrativos, solventes, poderosos y dinámicos del planeta. Jose Maria Gimeno Borras

Con la Venezuela de Hugo Chávez ya convertida en plataforma continental de la Cuba castrista y con la dependencia del narcotráfico de los aparatos de estos regímenes, las FARC, con el control de materia prima y producción han logrado sobrevivir cómodamente a sus desastres militares bajo Pastrana y Uribe.

Los sobrinos de Maduro y otros tantos funcionarios del gobierno venezolano han sido capturados por la DEA con las manos en la masa.

El narco populismo no logró entrar en Paraguay y está siendo expulsado de Argentina y Brasil. La Democracia plena y la Libertad tienen una oportunidad en América Latina a medida que el "Socialismo Siglo XXI" entra en crisis.

Lorena Briceño Avila



domingo, 10 de marzo de 2013

Cuba después de Chávez


La parte más compleja de la herencia que dejará Hugo Chávez son las relaciones entre Venezuela y Cuba. Las que hoy existen están montadas desde una extraña subordinación emocional, política e ideológica del líder bolivariano a Fidel Castro y no responden a los intereses o a las preferencias de los venezolanos.
Encuesta tras encuesta, más del 82% de los venezolanos (lo que quiere decir que muchos son chavistas) responden que no desean que en su país se instale un modelo político similar al cubano. Presumiblemente, un porcentaje parecido tampoco está de acuerdo en que se continúe subsidiando con miles de millones de dólares el terco e improductivo colectivismo implantado por los Castro.
¿Por qué Chávez convirtió a Venezuela en el financista a fondo perdido de Cuba? Las razones son varias, pero la más importante es que el teniente coronel encontró en Fidel Castro una suerte de guía espiritual y político que le indicaba lo que tenía que hacer, y cómo y cuándo debía llevarlo a cabo. Fidel era su gurú, su padre moral, su protector contra los peligros que lo acechaban en Venezuela y que en abril del 2002 estuvieron a punto de costarle el poder y la vida.
Fidel, además, lo dotó de una visión compatible con el marxismo y de una épica misión internacionalista que lo clavaría para siempre en la historia: derrotar a Estados Unidos y enterrar el capitalismo. Con la sabiduría de Fidel, enriquecida por tres décadas de aprendizaje de la santa madre soviética, más la impetuosa juventud de Chávez, unida a su caudaloso río de petrodólares, los dos triunfarían en la tarea de salvar al mundo, traidoramente abandonada por la URSS.

¿Cuánto valía para Chávez ese protectorado ideológico, estratégico, policíaco, tan diferente al poco fiable universo de sus propios colaboradores, generalmente corruptos y potencialmente desleales? Valía todo lo que Fidel necesitara y le pidiera. Chávez se entregó al Comandante de pies y manos. Era su única fuente de seguridad.
Llegó un punto en el que ambos líderes, sintonizados en el mismo delirio, planeaban federar ambos países, y hasta crearon una comisión mixta de juristas que comenzaron a estudiar cómo se llevaría a cabo ese proceso. En el trayecto, Chávez, de manera creciente, fue colocándose bajo la autoridad del habilísimo servicio de inteligencia cubano, cuerpo que le proporcionaba informaciones sobre todos los altos oficiales y sobre sus ministros y colaboradores cercanos.
Hoy nadie del entorno de Chávez se atreve a hablar sin temor a los micrófonos de La Habana. La oposición, es cierto, está controlada o vigilada por “los cubanos”, pero el cerco y el humillante acoso a los chavistas es mucho más intenso.
Cuando Chávez desaparezca de la escena, para cualquiera que ocupe Miraflores, incluso si se trata de un chavista, ¿qué sentido tiene prolongar esta relación enfermiza, montada sobre el vasallaje emocional de un líder codependiente que ya no existirá, preocupado por controlar y espiar a su propia clase dirigente? ¿Por qué temerle a una Metrópolis menesterosa que vive de las dádivas de una colonia infinitamente más rica, poderosa y sofisticada?
El politólogo venezolano Aníbal Romero suele afirmar que los esfuerzos internacionalistas del castrismo siempre han terminado por fracasar. Las guerrillas castristas, a veces dirigidas por los propios cubanos, fueron derrotadas en toda América Latina en la década de los sesenta, setenta y ochenta. Apenas triunfaron en Nicaragua, paradójicamente ayudadas por los gobiernos de Venezuela y Costa Rica, pero solo para perder el poder una década más tarde en unos comicios democráticos.
El peruano Velasco Alvarado, el panameño Noriega, el chileno Allende, gobernantes afines a La Habana, fueron desalojados del poder sin que Cuba pudiera evitarlo. Angola y Etiopía hoy tienen regímenes totalmente alejados del modelo comunista originalmente ayudado a implantar con sangre cubana. ¿Quién ha dicho que la influencia castrista puede conservarse en Venezuela tras la muerte de Chávez? ¿Por qué? ¿Para qué? Cuba se especializa en perder. Esa ha sido su historia.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Jueces y amos


 
La juez venezolana María Lourdes Afiuni cumplió con la ley y Hugo Chávez la hizo encarcelar. Afiuni tenía que pronunciarse sobre un detenido que llevaba tres años de prisión preventiva, el empresario Eligio Cedeño. La ley establecía un máximo de dos, de manera que lo puso en libertad, como era su deber. Chávez la insultó y aseguró que Bolívar la hubiera fusilado. Él se limitaba a encerrarla en una cárcel que es algo así como la casa del Marqués de Sade.
Una vez en esa horrible prisión, algunos guardias violaron a la juez, resultó embarazada y perdió a la criatura. La señora tiene casi 50 años. Luego padeció cáncer y fue operada. Ante esa circunstancia, la condenaron a arresto domiciliario. Pero, para que no olvidara quién manda en el país, los chavistas atacaron a tiros el edificio en el que vive. Milagrosamente, nadie salió herido. En Ecuador, el presidente Rafael Correa asegura que, como es el jefe del Estado, también es la cabeza del Poder Judicial y del Poder Legislativo. Nadie le explicó nunca que la clave del modelo republicano es la separación de poderes, los límites legales de la autoridad y el imperio de la ley. Por eso no le parecía extraño ni repulsivo que la sentencia que lo favorecía en su pleito contra el diario El Universo hubiera sido redactada por su propio abogado. Él es el dueño de la justicia.
Daniel Ortega, el presidente de los nicaragüenses, pone y quita jueces a su antojo. Escapó de la acusación de haber violado a su hijastra con la complicidad de un juez provisional que actuó con la velocidad de un carterista. Fue absuelto y liberado en una tarde inesperada y vertiginosa. Para Ortega, el Poder Judicial no es una rama esencial del gobierno de la república, sino un instrumento de control político.
En Bolivia sucede algo parecido. El presidente Evo Morales tiene (y ejerce) la potestad de nombrar a su antojo jueces y magistrados. En una oportunidad colocó a 18 de ellos en un mismo día. Lo llamó una revolución judicial. Antes había demostrado lo que realmente cree de las leyes cuando les explicó a sus abogados que era función de ellos adaptar las normas a las decisiones que él tomaba. ¿No eran letrados? A él le tocaba hacer las trampas y a los abogados adaptar las leyes.
Cuba es más sincera en este tema. Como parte de la tradición soviético-comunista, no se anda con memeces republicanas. La Constitución es muy clara: el Partido es la única fuente legítima de autoridad. El resto de las instituciones son bagazo de caña. El sistema judicial cubano se controla desde el Ministerio del Interior, especialmente en cualquier conflicto que roce la ideología, y las sentencias se dictan en función del interés político coyuntural. Un individuo puede ser condenado por los mismos hechos a 30 años, a 30 meses o a 30 días, de acuerdo con los intereses de la policía. Al general Ochoa y al coronel Antonio de la Guardia, por ejemplo, los fusilaron en 1989 como parte de una estrategia encaminada a liberar a Fidel y Raúl Castro de la sospecha de que el narcotráfico era una tarea que tenía la aprobación del gobierno cubano. El código penal establecía seis años por el delito imputado, pero la inocencia de los jefes era más creíble si ejecutaban a los subalternos. Los mataron al amanecer.
¿Qué es el Socialismo del Siglo XXI? Una buena definición podía ser ésta: es un modelo de Estado en el que el Poder Judicial sirve para perpetuarse en el gobierno, para perseguir a los adversarios y para cercenar las libertades. Lo que ignoran quienes ejercen la autoridad de esta manera brutal e inescrupulosa es que la destrucción de la independencia de los jueces puede convertirse en un peligroso bumerán en el instante en que el viento modifique su dirección. Cuando los jueces no obedecen las leyes, sino a los hombres, se comportan como los perros de presa. En el momento en que la correa cambia de manos, atacan a los antiguos amos.